La desembocadura del Caleufu

La desembocadura del río Caleufu es dinámica, cambiante y ciclotímica. A veces no te da nada, pero cuando te da, da muchas emociones. Pescamos este lugar, con otros tres guías ya entrado mayo a final de temporada. En esta época el río se caracteriza por dos factores muy importantes: abundancia de púyen y la entrada de marrones migratorias desde el lago artificial Piedra del Águila.

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Seba Pometti y Martín Ferreyra con un doblete de marrones en el embalse Piedra del Aguila

A este sector del río Caleufu se puede llegar por tierra desde Bariloche por la ruta nacional 237 hasta la entrada de la estancia Alicura, ubicada unos metros antes del puente del Collón Cura. Desde allí hay que hacer 9 kilómetros (ruta provincial N°49) por un camino de tierra bastante maltratado hasta llegar al puente viejo. Se puede vadear unos 3 kilómetros hasta el sitio en el que el río vierte sus aguas al lago. La otra opción es embarcado: se puede bajar el bote debajo del puente de Collón Cura y navegar 5 kilómetros desde allí hasta la desembocadura del Caleufu.

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Nosotros hicimos las dos opciones en dos días de pesca. El primer día fuimos embarcados, bajamos el bote y le pusimos un motor de cuatro tiempos de 5 caballos de fuerza. En un principio pescamos todo el paredón que bordea al puente. El sitio no es un prodigio de belleza, pero tiene su atractivo y una pesca superlativa. En dos horas pescamos unas 15 piezas, todas marrones y percas y todas de buen tamaño. Es común tener dobletes y el pique es constante. Otra cosa interesante de este lugar es que está reparado del viento dominante del oeste.

Luego de unos cuantos piques, luchamos un poco con el motor y salimos para la desembocadura del Caleufu, un lugar espectacular con paisaje típico de la estepa patagónica, con vegetación baja de coirones y neneos. En el lago se veían las copas secas de los árboles que fueron tapados por las aguas del lago artificial. Al llegar al río había bandadas de flamencos, algunas garzas, también varios ciervos colorados y algún que otro jabalí.

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Una arco iris en uno de los brazos de la desembocadura del Caleufu

Martín Ferreyra es un guía experto en el río Caleufu y nos fue indicando las principales características de este lugar. Al principio pescamos la corriente principal, donde tuvimos un par de piques, pero nada más. Así fue que Martín nos hizo cruzar el río hasta un brazo pequeño con fondo de barro y una diminuta entradita de agua. “Poné una mosca finita que imite un puyén y tirá al lado del chorrito”. Pensé que me estaba gastando. Primer tiro: un pique violento y se me escapa. Segundo tiro, una arco iris muy potente que me tuvo varios minutos hasta sacarla y devolverla. Miro a mi lado y Martín tenía otra de ésas. Increíble. Una pesca sorprendente en lugar de esos que los libros dicen que no hay truchas.

Segundo día: Vadeo

Bien temprano, estábamos armando los equipos debajo del puente roto, en el camino habíamos cruzado a un tropel de ciervos colorados y junto al río había una hembra bebiendo agua. Este lugar está infestado de estos animales. Comenzamos la pesca pescando dos con imitaciones de puyén (Galaxias maculatus) y otros dos con ninfas. Todos con líneas de flote y líder largo. No pasaba nada. De hecho no pasó nada hasta llegar a la desembocadura, donde empezamos a ver actividad: las truchas atacaban las imitaciones de puyen, pero al usar líneas de flote tenían que subir a superficie y los piques eran erráticos.

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Gerardo Guerrero levantando una arco iris en el cauce principal

Decidimos pasar a líneas de hundimiento. El río en este sector es más bien angosto, difícilmente tenga más de 20 metros de ancho. Hacíamos tiros largos para cruzar el río y que la mosca quede apoyada en la orilla opuesta, luego, cuando la corriente arrastraba la línea, la mosca ingresaba dócilmente al agua. Entonces dejábamos hundir en una deriva larga y allí comenzaron a sucederse los piques. Marrones, percas y arco iris, pero éstas estaban particularmente potentes dando grandes saltos y corridas. Las moscas que tuvieron mejores resultados fueron las zonkers, la pavadita, una versión de la Crazy Charly y las Matonas.

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Este río nace de la unión del Río Filo Hua Hum con el Río Meliquina y tras un recorrido desemboca en el embalse de Piedra del Águila, encontrándose parte del curso original bajo las aguas del mismo. Se trata de un río de medianas dimensiones, de muy variada conformación anatómica entre su sector superior y su sector inferior. Hay una parte importante de este río que se encuentra dentro de la estancia Alicura y se lo puede flotar hasta mediados de enero. Por Horacio Maida

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